Los trabajadores del trolebús de la Ciudad de México podrían salir en huelga el 3 de marzo

Los miembros de la ATM celebraron una asamblea general el 11 de noviembre de 2025, donde debatieron novedades sobre las negociaciones. Foto: ATM

Los trabajadores de la red de transporte público incluyendo al Trolebús, Cablebús y Tren Ligero podrían pronto frenar el sistema de transporte masivo de la Ciudad de México si no se atienden sus demandas.

Su sindicato, la Alianza de Tranviarios de México, ATM, es uno de los sindicatos democráticos más antiguos de México. Los 2,700 trabajadores están luchando por aumentos salariales, seguridad laboral, contratación y capacitaciones para expandir y mantener la infraestructura de transporte de la Ciudad de México. El sindicato ha puesto como fecha límite el 3 de marzo.

En diciembre del año pasado, presidenta Claudia Sheinbaum anuncio un aumento del 13 por ciento al salario mínimo del país en 2026, a 315.04 pesos por día. El partido izquierdista de Sheinbaum, MORENA, ha más que doblado el salario mínimo desde que su predecesor, Andres Manuel Lopez Obrador, fundador de MORENA, entró al poder en 2018.

Los aumentos son bien recibidos por la mayoría, a pesar de previsibles amenazas de despidos por parte de empresarios. Pero el aumento ha estancado la escala salarial de 16 niveles del sindicato de tranviarios, porque supera lo que exige la escala para algunos trabajadores. El sindicato quiere que sus miembros del nivel más bajo reciban el salario mínimo obligatorio, y que la escala suba a partir de ahí.

Inicialmente, los miembros de la ATM tenían previsto hacer huelga el 21 de enero, pero el sindicato accedió a una prórroga de 15 días a petición de la Secretaría de Movilidad de la Ciudad de México. Los trabajadores estaban divididos en cuanto a concesión de la prórroga, reconoció el sindicato, pero la mayoría votó a favor. Después de llegar a un acuerdo tentativo que preservará a la escala salarial, más un aumento de 3.5% para todos los miembros, el sindicato concedió otra prórroga para continuar negociando sobre otros temas, esta vez con una fecha límite del 3 de marzo.

Si los trabajadores hacen huelga, la intrincada red de trolebuses, tren ligero, y cablebuses—que en conjunto transportan a más de 700,000 personas por día—se paralizará.

¿UNIFORMES? ¿QUÉ UNIFORMES?

En marzo de 2025, miembros de la ATM evitaron por poco una huelga, alcanzando un acuerdo de tres años que incluía aumentos salariales del 3.5% y una mayor inversión en vales de despensa. Pero su empleador, Servicio de Transportes Eléctricos, se ha tardado en entregar los uniformes y el equipo de seguridad que se les deben a los trabajadores bajo el contrato colectivo, afirma el sindicato. STE no respondió a una solicitud de comentario.

“Ahí andamos cociendo los reflejantes a los brazos o a las piernas para que puedan vernos en la noche,” Jorge Luis Peña González, quien se encarga del mantenimiento de instalaciones eléctricas, le comentó a Labor Notes el año pasado. Algunos trabajadores hasta han comprado uniformes con su propio dinero para evitar problemas, afirmó Gerardo Martínez Hernández, secretario general de la ATM.

En noviembre, miembros de la ATM intensificaron la presión: los trabajadores salieron a trabajar sin uniformes. Los trabajadores de mantenimiento, quienes no pueden realizar su trabajo de forma segura sin su equipo de protección, “eran los únicos en uniforme,” dijo Martínez Hernández.

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Al principio provocó nervios, pero luego, “volteas a ver el apoyo de tus compañeros y hay unidad; veías que no tenían sus uniformes y ves, ‘Si estamos unidos,’” dijo Violeta Sofía Mendez Mosqueda, miembro de ATM quien trabaja en el área de oficinas.

La mayoría de los trabajadores siguen apareciendo sin uniformes, pero llegan bien vestidos por respeto a los usuarios, dijo Emmanuel Tolentino Ortiz, quien ha sido operador del trolebús durante casi 15 años. La acción ha sido buena manera para atraer atención a la lucha del sindicato, dijo: “Te vas haciendo amigo de los usuarios [en] tu ruta, tienen curiosidad: ‘¿Por qué no traes corbata y camisa azul?’ Lo que nosotros hacemos es informarles y hacerles saber el porqué.”

El sindicato continuó con paros escalonados entre mecánicos, electricistas, y personal administrativo. Mosqueda, quien forma parte del comité de huelga, dijo que los miembros se presentaron a trabajar, pero no cumplieron con sus obligaciones. Eso atrajo a la atención de la ciudad, y poco después, STE acordó tener uniformes disponibles para el 22 de diciembre. Pero a algunos les faltaban componentes, así que el sindicato intervino de nuevo, exigiendo que no se distribuyeran por partes; mejor llegar tarde, pero que los trabajadores recibieran todo el equipo que necesitaban.

A partir del 26 de enero, los trabajadores han comenzado a recibir sus uniformes de manera completa, afirmó Martínez Hernández.

5 MILLONES DE TURISTAS

El Mundial de 2026 se acerca rápidamente—un sitio adicional de presión en las negociaciones. Se estima que 5.5 millones de turistas llegarán a la Ciudad de México durante el torneo, y necesitarán un medio de transporte. El Mundial es una oportunidad para “compartir con el mundo quienes somos,” afirmó la presidenta Sheinbaum; lo último que se quiere es un conflicto laboral frente a la atención del mundo.

Se espera que la demanda de los servicios de transporte de STE se duplique o triplique durante los Juegos, afirmó Mosqueda. Para satisfacer esta demanda, la Ciudad de México ha realizado importantes inversiones en la infraestructura del transporte, incluyendo la compra de 14 nuevas unidades de trolebuses y el establecimiento de una nueva ruta de trolebuses, aún en proceso. Es buena noticia para los miembros de la ATM, pero muchos esperan que las inversiones sean acompañadas por inversiones en capacitaciones—en mantenimiento, primeros auxilios, y conducción defensiva, entre otros—para ofrecer el mejor servicio posible.

Los aumentos también serán importantes, ya que las rentas en la Ciudad de México se han disparado en los últimos años. Como resultado, muchos miembros se ven obligados a vivir en las afueras de la ciudad a la que tanto contribuyen—que en una metrópolis extensa de 23 millones de habitantes, los deja con un agotador viaje diario: “Hay compañeros que llegan a hacer hasta 3 horas nada más de ida,” dijo Ortiz. “Se tienen que parar a las 3, 4 de la mañana para estar a las 7 u 8.”

Ortiz, cuyo padre también fue operador de trolebús, dijo que “[fue] creciendo con sangre tranviaria.” El sindicato organiza una gran cantidad de eventos durante todo el año, no solo para los miembros, sino también para sus familias. “Desde que recuerdo, el día de niño siempre lo he celebrado [con la ATM]; nos llevaban a la lucha libre, a ‘Holiday on Ice’”, dijo. Estas actividades—junto con las celebraciones religiosas, un baile anual del Día del Tranviario, y una liga de béisbol en que Ortiz ahora juega contra trabajadores sindicalizados del metro y electricistas—son clave para que el sindicato sea una fuerza vital en la vida de sus miembros.

“Es prácticamente una herencia la que él dejó en mí,” dijo Ortiz. “Y aún más al doble, por esa situación es que la lucha se tiene que dar. Tenemos más de 100 años como sindicato. No podemos permitir que se pierda.”

Natascha Elena Uhlmann is a staff writer at Labor Notes.natascha@labornotes.org