El Hueco Negro del Alcan Lecciones Para El Debate Del Carril Rapido

Hace cinco años, trabajadores mexicanos de dos fábricas en el estado de Tamaulipas propiedad de Breed Technologies, una compañía con sede en EE.UU., iniciaron una huelga para protestar por condiciones inseguras de trabajo. Los obreros de esas dos plantas, llamadas Customtrim y Autotrim, pegan y cosen piezas de cuero alrededor de volantes y palancas de cambio de automóviles. Como resultado de la mala ventilación y el rápido ritmo de trabajo, las enfermedades y los accidentes son extremadamente comunes. Sin embargo, los gerentes de las fábricas dicen a los empleados afectados, a los que se conoce como "jonkeados", que sus problemas son puramente psicológicos.

La huelga era sólo el comienzo de una lucha de varios años por parte de los obreros de Customtrim y Autotrim por mejorar condiciones, no sólo para ellos, sino para toda la zona maquiladora a lo largo de la frontera de EE.UU. y México. Su historia ofrece poderosas lecciones acerca del fracaso de la actual política comercial estadounidense para fortalecer los derechos laborales --lecciones que los miembros del Congreso debieran examinar cuidadosamente a medida que la administración Bush continúa con sus planes de un acuerdo hemisférico de comercio, así como de pactos bilaterales y multilaterales.

Cuando la huelga no logró presionar a sus patronos para que mejoraran las condiciones de salud y seguridad, los obreros de Customtrim y Autotrim acudieron al mecanismo previsto en el Acuerdo de Libre Comercio de América del Norte (ALCAN) para examinar las violaciones de derechos laborales. Durante el debate acerca del ALCAN, sus promotores juraron que el acuerdo fortalecería la observancia de los derechos laborales en los tres países participantes --Estados Unidos, México y Canadá. Sin embargo, durante los ocho años de existencia del Acuerdo, más de 20 demandas han sido presentadas y ni una sola ha producido resultados significativos, más allá de un poco de publicidad.

El caso de Customtrim y Autotrim es quizás el más señalado hasta la fecha. El demandante principal es la Coalición para la Justicia en las Maquiladoras, una alianza tri-nacional de organizaciones sindicales, religiosas y de otros tipos con más de una década de experiencia en la defensa de los derechos laborales en la región fronteriza de EE.UU. y México. Más de otras 20 organizaciones, incluyendo la AFL-CIO, se unieron como co-peticionarios.

En una audiencia del 12 de diciembre del 2000 en San Antonio, obreros de Customtrim y Autotrim presentaron emotivos testimonios acerca de sus enfermedades relacionadas con el trabajo. Un obrero que llevaba en la planta más de ocho años atestiguó que "Durante tres años y medio he sufrido de problemas respiratorios y de la garganta, que creo que han sido causados por trabajar durante años con colas y disolventes tóxicos. Ahora sufro de una tos que no se quita. A menudo tengo infecciones de la garganta y a veces escupo sangre. A veces siento que no puedo respirar bien, que no me alcanza el aire y que me ahogo. A menudo tengo mareos y la nausea y el dolor de estómago son constantes".

El 6 de abril del 2001, la agencia de EE.UU. que investiga las quejas relacionadas con el ALCAN publicó un enérgico informe que confirmaba las acusaciones de los trabajadores acerca de la exposición a sustancias químicas y los daños provocados por malas condiciones ergonómicas. Más importante aún, el informe determinó que el gobierno mexicano no había garantizado eficazmente que los patronos protegieran la salud y seguridad de sus trabajadores. Según el acuerdo laboral del ALCAN, no es suficiente que se determine que ocurrieron las violaciones; también hay que determinar que hubo negligencia por parte del gobierno en el cumplimiento de la ley.

Los obreros de Customtrim y Autotrim implicados en la demanda, particularmente los que con gran riesgo habían viajado a San Antonio para prestar testimonio, estaban jubilosos cuando supieron que la administración Bush había confirmado sus acusaciones.

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Pero es en este punto que las quejas de Customtrim y Autotrim (y todas las demás) parecen haber caído en un hueco negro. Se supone que la Secretaria del Trabajo de EE.UU. consulte con su homólogo mexicano para solucionar los problemas surgidos de la queja. Sin embargo, un año después aún no hay evidencia de resultados significativos. Si no pueden encontrar un remedio, se supone que lleven el caso al próximo paso del proceso. Esto significa la creación de un comité de expertos que haría recomendaciones, con la posible inclusión de sanciones económicas.

Pero el estancamiento del caso de Customtrim y Autotrim revela una falla fatal en el proceso. No hay límite de tiempo para que los ministros del Trabajo terminen sus consultas. Pudieran pasar 20 años consultándose el uno al otro y no hay manera de forzarlos a que avancen.

El representante George Miller (demócrata de California) ha iniciado una acción por parte de miembros del Congreso para rescatar el caso de Customtrim y Autotrim del hueco negro. En una carta a la Secretaria del Trabajo Elaine Chao acerca del caso de Customtrim y Autotrim, Miller y otros miembros del Congreso exigen que ella entregue un informe detallado, y si no ha habido avance alguno, que pase el caso al próximo paso del proceso. Ellos declaran que "Creemos que es particularmente importante para los miembros del Congreso y el público tener un cuadro claro de la observancia de las disposiciones de derechos laborales previstos para el ALCAN, en especial debido a los esfuerzos de la Administración Bush por expandir el ALCAN por medio del Acuerdo de Libre Comercio de las Américas".

Los obreros de Customtrim y Autotrim llevan esperando dos años por los resultados de su petición. Mientras, la mayor parte de los implicados en la demanda están enfermos o han sido despedidos y colocados en la lista negra de la zona de maquila. Creían que cuando los promotores del ALCAN dijeron que el acuerdo fortalecería los derechos labores estaban diciendo la verdad. Pero hoy hay poca fe en las promesas del ALCAN a los trabajadores. Sólo podemos esperar que los políticos aprendan de las lecciones del ALCAN y se opongan a cualesquiera acuerdos en interés de las corporaciones, particularmente las que violan impunemente los derechos.

Sarah Anderson dirige el Proyecto de Economía Global del Instituto de Estudios de Política. Es co-autora de Field Guide to the Global Economy (Guía de Terreno de la Economía Global), New Press, 2000.

Del website de Radio Progreso. Derechos Reservados - 2001-2002.

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