La Batalla de Plaza de Mayo

Finalmente la resistencia del pueblo argentino, la lucha defensiva de todos estos años, se transformo en ofensiva. Las ultimas medidas de ajuste y represion que intento imponer el gobierno los ultimos dias fueron la gota que desbordo el vaso. La experiencia acumulada, en las luchas contra Menem primero y el continuismo de De la Rua despues, se pusieron en juego en las ultimas 48 horas.

Comenzo el lunes con una ola de saqueos a supermercados y camiones que transportaban alimentos, protagonizados por miles de familias pobres, que se fue extendiendo por todo el pais. El miercoles el gobierno intento detener esa ola decretando el Estado de Sitio. Solo consiguio la reaccion indignada del conjunto de la poblacion, en especial de Buenos Aires, que comenzo con una protesta de ruido en las casas (golpeando cacerolas y otros objetos), que luego siguio en las calles y que culmino en grandes marchas espontaneas que confluyeron sobre la Plaza de Mayo, donde se encuentra la casa de gobierno.

A la medianoche eran decenas de miles de personas que protestaban alli y exigian la renuncia del ministro de economia Domingo Cavallo. Lo mismo ocurria en otros puntos de la ciudad y en muchas ciudades del pais. Era una concentracion pacifica, de familias en su mayoria de clase media, casi alegre, se podria decir. Ningun dirigente politico de los partidos tradicionales los habia convocado ni se encontraban presentes. A la 01:00 am renuncio el ministro de economia. Pero la gente no se iba y empezo a pedir la renuncia del propio presidente De la Rua. Entonces, sorpresivamente, se desato la represion. Gases, balas de goma. Fue un infierno. Algunos grupos permanecieron resistiendo con pocas piedras y mucho coraje. Las centrales sindicales llamaron a un paro general en repudio a la represion y contra el Estado de Sitio.

Poco a poco, con las primeras luces de la mañana, comenzaron a llegar a la plaza trabajadores de la oficinas del centro y los primeros jovenes activistas de los barrios y militantes sindicales, y se juntaron con los que todavia resistian. Y comenzo la batalla de Plaza de Mayo. La policia los dispersaba y la gente se reagrupaba y volvia. Seguian llegando luchadores y a las horas ya eran miles. La lucha duro mas de ocho horas y se extendio a los alrededores del Congreso y por todo el centro de Buenos Aires.

La represion fue brutal. A los gases y las balas de goma, se sumaron carros lanza-agua, tanquetas, caballos...y hasta armas de fuego. Al anochecer se contaban 7 manifestantes muertos y centenares de heridos y detenidos. Pero el sacrificio no habia sido en vano y De la Rua ya no era el presidente de los argentinos. La Justicia le inicio juicio por la represion y el jefe de la Policia Federal se retiro abucheado de la Asamblea Legislativa que acaba de nombrar al presidente provisional.

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Estamos felices por la huida desordenada de De la Rua, Cavallo y sus secuaces. Creo que todos, cada uno desde su humilde lugar, hemos protagonizado este triunfo historico de la clase trabajadora. Sabemos que este es solo un paso y que aun resta un largo camino por recorrer, pero ahora estamos mas concientes de nuestras fuerzas.

Quiero recordar y rendir homenaje a los presos, heridos y en especial a los que ofrendaron sus vidas en estas gloriosas jornadas. Ahora es el momento de reivindicarlos, de exigir justicia y de reclamar el fin de los juicios contra miles de luchadores sociales y la amnistia de los condenados.

La ausencia casi total de los dirigentes politicos y sindicales mas importantes en los lugares donde se peleaba y se decidia lo fundamental, y la falta de al menos una plataforma de reivindicaciones inmediatas que permita que los trabajadores intervengan en las negociaciones con su punto de vista para defender sus derechos y la dignidad de la nacion, nos obliga a reflexionar y encarar el desafio.

El poder popular y la voluntad de lucha puestos en juego estos dias en las calles de toda la republica por las nuevas generaciones de activistas que se han formado y curtido en las marchas, huelgas, puebladas y cortes de rutas de los ultimos años, dejan nuevamente en evidencia un enorme vacio que ya se habia puesto de manifiesto en las ultimas elecciones legislativas: la ausencia de un proyecto alternativo de los trabajadores para salir de la crisis. Vacio que intentaremos llenar aportando a la conformacion un movimiento social que proponga un programa y una practica realmente alternativos al modelo neoliberal-globalizado capitalista.

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